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viernes, 8 de junio de 2012

Síndrome del colon irritable


Síndrome del colon irritable: nueva perspectiva

El síndrome del intestino irritable podría tener su origen en las infecciones y el estrés, según una reciente investigación
  • Autor: Por TERESA ROMANILLOS
  • Fecha de publicación: 1 de junio de 2012
 

- Imagen: Jenna Carver -

El síndrome del intestino irritable afecta a una de cada seis personas. Es un problema común que puede pasar de ser solo una leve molestia a incidir en la calidad de vida: hay personas que son incapaces de asistir a eventos sociales o viajar siquiera cortas distancias. Aunque hay varias hipótesis, se desconoce su origen por lo que, hasta el momento, se había catalogado como un trastorno funcional. En este artículo se relatan las novedades que apunta un estudio reciente que podrían cambiar la idea que se tiene de esta dolencia gastrointestinal. Las infecciones y el estrés podrían estar detrás de esta patología.
Un estudio realizado por el Instituto de Investigación del Hospital Vall d'Hebron, en Barcelona, podría haber hallado la causa orgánica que hay detrás del colon irritable, también conocida como síndrome del intestino irritable (SII). El descubrimiento abre un nuevo enfoque a la patología, pues hasta la fecha se pensaba que su origen era, fundamentalmente, psicológico.
Para la investigación, se realizaron múltiples biopsias en pacientes afectados por SII y se pudo constatar que, en muchos casos, hay una alteración biológica de varias proteínas que participan en la permeabilidad del intestino. Esa modificación marca una predisposición a la enfermedad y señala la posibilidad de que las infecciones y el estrés favorezcan su puesta en marcha.

Colon 'hipersensibilizado'

El intestino es un gran filtro por el cual se absorbe agua y los nutrientes obtenidos a partir de la digestión. No obstante, sirve también de canal de entrada de muchos patógenos y toxinas, de modo que la permeabilidad de sus células está muy bien establecida. En los afectados por esta enfermedad esta regulación está alterada, el colon se vuelve más sensible y se inflama a menudo. En palabras de Javier Santos, director del estudio catalán, "el intestino está hipersensiblizado y reacciona de forma exagerada e inespecífica a cualquier estímulo. Esto conlleva a una secreción de agua por parte de sus células así como una contracción del músculo intestinal para expulsar aquello que considera peligroso".
Sufrir colon irritable provoca diarreas intermitentes, estreñimiento, dolor, ansiedad y, en ocasiones, depresión
El trabajo ha sido publicado en la revista "Medical Journal of Gastroenterology" y podría significar un cambio de orientación en el abordaje del trastorno. Se han empezado a estudiar nuevos métodos diagnósticos y, además, una vez se conozcan con mayor precisión las proteínas alteradas, se podrán usar como dianas terapéuticas en el diseño de fármacos específicos para la enfermedad. Hasta la fecha, las terapias se basan en el alivio de los síntomas.
Se estima que el SII afecta a un 15% de la población, sobre todo a mujeres jóvenes. Es una enfermedad recurrente, crónica y que todavía no posee un tratamiento claro. No es una patología grave, pero tiene un fuerte impacto a nivel psicológico para el paciente, pues provoca diarreas, estreñimiento, dolor, ansiedad y, en ocasiones, depresión, que agrava la experiencia para el paciente. Asimismo, el intestino irritable genera una pérdida de horas de trabajo y un gasto sanitario nada despreciable.

Colon irritable y el estigma de trastornos funcionales

El colon irritable es una dolencia que viene a engrosar el cajón de sastre de trastornos funcionales. Bajo esta etiqueta se encuentran una serie de problemas de salud en los que, hasta el momento, no se ha hallado de forma clara una lesión que los provoque. De esta manera, hasta este estudio no se habían constatado lesiones en el intestino de las personas afectadas. De hecho, su diagnóstico se define por la presencia de dolor abdominal y cambios en el hábito de defecación (diarrea y estreñimiento) que surgen sin alteraciones demostrables por ninguna de las pruebas actuales.
El que un trastorno se considere como funcional no significa que no haya o que sea en exclusiva de origen psicológico. Sí es cierto que este tipo de etiquetas a menudo tienen unas connotaciones un tanto perversas, ya que se da por sentado que el paciente es el responsable de lo que le ocurre. Ello provoca cierto rechazo por parte de la sociedad y un sentimiento de culpa en el paciente.
El apelativo "funcional" significa que no se han evidenciado lesiones. Sin embargo, no certifica que no las haya sino que, de momento, no se han descubierto. No es una novedad que en algunos trastornos clasificados como funcionales, como el colon irritable, se descubran alteraciones estructurales que antes no se habían identificado. De todas formas, tampoco no garantiza que esa sea la causa que provoca la dolencia gastrointestinal.

Intestino irritable y emociones

A pesar de que no puede afirmarse que la causa del colon irritable sea psicológica, hay evidencias científicas que demuestran la influencia de factores emocionales o del estrés en los individuos que la padecen. Está demostrado que, a través del sistema nervioso central, se puede afectar a los movimientos, la sensibilidad y la permeabilidad del tubo digestivo. De hecho, el estrés altera este último. El aparato digestivo es sensible a los estados emocionales: todo el mundo experimenta un vacío en el estómago cuando siente angustia o cierta urgencia para ir al baño cuando está nervioso.
Y es que las emociones afectan al organismo. En algunas personas esta forma de respuesta es más evidente e, incluso, puede ser la única, como una especie de mensaje que utiliza el cuerpo para manifestar una emoción. A veces, su origen puede establecerse en la infancia. En los niños, el dolor abdominal es una manifestación muy común de las preocupaciones, que podría ser reforzada, sin querer, por la atención de los progenitores o por conseguir evitar una situación de estrés, como ir a la escuela.
Por otra parte, tanto los problemas emocionales como los trastornos digestivos son muy frecuentes en la población, de forma que es fácil que coexistan en una misma persona sin que ello signifique que una sea el origen de la otra.
* Fuente: EROSKI CONSUMER


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