Hace ya dos días que he empezado a sospechar que ando algo "recelosa", algo "irregular", algo "particular".
No me comporto como los días anteriores. Permanezco más en silencio de lo que puede llegar a ser habitual, especialmente en una mujer como yo, tan dicharachera. Llevo la misma ropa desde el viernes, salvo la interior que me he la he cambiado esta mañana al lavarme. No me he peinado y mi cabello se releva despidiéndose un pelo del otro a distancia. El hambre me ha abandonado y a cambio ha llegado de visita la laxitud que se ha ido instalando en cada uno de mis músculos, de mis tendones y de mis ligamentos.
Y, ¿os había dicho que algo había quebrantado mi voluntad y que con absoluto vigor, vitalidad y robustez, se había apostado en mí, sin la más mínima dignidad y sin el más mínimo respeto a mi persona y a mi ser?
Pues así ha sido. ¡Tremendo agresor, maleante e invasor! Ha impuesto sus principios y sus finales, a su antojo; la intensidad de sus actos la ha ido acentuando hasta que casi he llegado a perder el sentido y el tiempo, el tiempo,... En cuanto a ésto último, no sé, no sé aún cuánto más podrá estar,... o cuánto más podré aguantar.
¡Condenado dolor! ¡Amargo sufrimiento! ¡Ridícula impotencia! ¡Me puede, ... hoy me puede!
¡Hasta pronto, cómplice!

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1 comentarios:
Hola guapa!!
Después de casi dos meses de ausencia por motivos laborales, y con el tiempo justo de postear minimamente, ahora con más dedicación y tiempo paso a saludarte y revisar actualizaciones.
Siempre es un placer visitarte. Con mis mejores deseos de armonía interior, te dejo un relajante y cálido abrazo para tu ser.
Beatriz
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