
¿Es qué por ahí fuera nadie, absolutamente nadie, puede dedicarme un ratito de su tiempo y consolarme?
Sé que sois muchos los que me leís, los que entráis a echar un vistazo, los que por equivocación os véis en esta página..., pero ¿es qué no tenéis nada, completamente nada que decir? ¿Es qué acaso los temas que trato no os gustan? ¿O es la forma?
Si es así, tenéis que decírmelo, de otra manera no me enteraría jamás.
Os siento como si fueráis seres que pululan por las entradas como fantasmas, como almas sin luz, ni aliento.
Estoy sufriendo muchísimo por mis padecimientos. El dolor no me deja dormir, ni tampoco acostarme más de dos horas en la cama, me tomo todas las pastillas que me han recetado, pero no sirven de NADAAAAAAAAA.
Me está matando. Me mata poco a poco. Llega en silencio, al igual que vosotros. Luego, surge repentinamente como un volcán furioso y pletórico de energía, escupiendo su lava sobre mi.
Es tan duro estar enfermo, pero tan duro que en ocasiones, como la de estos días, el dolor resulta inhumano, cruel, despiadado, incansable,... Es un astuto y refinado torturador que va retorciendo tu musculatura con sigilo y martirio para de pronto, sentir que si aprieta un poco más no conseguirás recuperarte.
Golpes y más golpes. Cada vez con más fuerza, más seguidos, más seguidos, más seguidos,... hasta que parece saltar algo de su mecanismo y se vuelve incontrolable. Mi cabeza martilleada, golpeada, apedrada, bombardeada,...y encuentra un espacio para salir, dos ventanas que dan el exterior pero que al abrirlas todo se ve borroso, alterado, oscilante, doblado, irregular,...consigue vislumbrar una visión fingida de lo que tiene delante.
Mis piernas son dos columnas jónicas hechas de mármol de Carrara; así que pesan una tonelada y más. Se arrastran, se flojean, se doblan sin orden para ello, se tambalean porque las rodillas están repletas de cristales que se me van clavando cada vez que las muevo y de enanitos golpeando incansablemente mis huesos, los cartílagos y los músculos.
Poseo una base impresionante: grande, poderosa, que se ha ido engrandeciendo con el tiempo, calientes, con la piel tan tirante que cuando me rozo, la sangre tiene salida. Los tengo como dos enormes, duros y fuertes, ruedas de un camión. Así se ven mis tobillos y así los siento.
Es casi imposible estar de pie: las piernas, las rodillas y especialmente, las lumbares se confabulan contra el resto de mi cuerpo, machacando como en un mortero, una y otra vez; golpeando con guantes de hierro. Sólo puedo retorcerme de dolor y avanzar gusaneando y cada vez más encorbada y más y más y más...para intentar inútilmente huir del dolor.
Estoy enfadada, disgustada, llena de rabia e impotencia y con sentimientos negativos hacie estos padecimientos que no cesan, que no me permiten hacer muchas, pero que muchas cosas. A veces, como hoy siento que me rindo y entonces el llanto de apodera de mi hasta convertirse en una especie de fuente inagotable de sufrimientos.
Al escribir todo esto, he sentido como si algo me saliera de mis entrañas y con fuerza y rabia me gritara: ¡¡FUERZAAAA!! ¡¡PUEDESS!!
Y ahora siento que mi alma, la intocable, la intangible, mi aliada y camarada, está conmigo. No estoy sola, ella me acompaña. Siempre. A veces, soy incapaz de oírla, ni de sentirla, sobre todo cuando el dolor llega a su máximo apogeo; pero, siempre está ahí gritándome: ¡¡FUERZAAAAA!! ¡¡TU PUEDESSSSS!!
Continuaré luchando contra esta enfermedad, pase lo que pase, sienta lo que sienta, sufra lo que sufra. No le permitiré JAMÁS que me robe lo que más quiero en este mundo: mi alma.
No puede con ella, es indestructible, invulnerable, fuerte, inalterable, firme, eterna, fija, constante, persistente y eterna.
Espero que tengáis un mejor día que yo, cómplices o al menos menos duro. Recurrid a vuestra alma, ya sabéis como es, es la única que puede ayudarnos a soportar este sufrimiento diario. ¡Creed en ella y os reconfortará! Cuidaros del frío que es lo que nos está haciendo tanto daño. Abrigaros bien y si no es indispensable o necesario, quedaros en casa, en el calor de vuestro hogar.
¡Hasta pronto, cómplices!
¡Bendito seáis!

![Validate my RSS feed [Valid RSS]](http://www.blogger.com/valid-rss-rogers.png)


3 comentarios:
Vesta: te escucho, te leo y sé, que haciéndolo ayudo a compartir tu pesada carga. Disculpa si no te lo he hecho saber antes, pero no lo dudes: yo también estoy aquí, interesándome por ti, por lo que piensas y sientes. Atenta a lo que te bulle por dentro, a tus manifestaciones de dolor, de alegría, de fuerza y de rabia, a tus renacimientos.
Besos y abrazos.
Mariola
¡Bendita seas Mariola!
Me has hecho sentir menos sola, más comprendida y más apreciada.
Te lo agradezco tanto que no se me ocurre de qué forma podría comparártelo, bueno, con algo sí y aunque suene bastante irónico, te agradezco tu muestra de cariño con la misma fuerza que el dolor me ataca.
No sé si padeces de alguna enfermedad o no, si conoces a alguien o simplemente te ha llamado la atenció el blog. En cualquier caso, éste está abierto a todos, sin exclusión y más a almas de luz como tú.
¡Cuidate, ámate y sé feliz!
Un saquito de besos y otro de abrazos para que te dure un buen tiempo y por favor, escríbeme unas líneas de vez en cuando para no sentirme tan sola, ¿vale?
GRACIAS, que Dios te bendiga.
Vesta, desde mi corazón.
Querida Vesta: gracias a ti por tus palabras. He aprendido y sigo aprendiendo mucho de mi mejor amiga Naomi, afectada desde hace 18 largos años de SFC. Desde su frágil fortaleza y su optimismo inquebrantable, nos regala a todos una lección magistral de Vida. Yo también quiero darte las gracias en nombre de Naomi y en el mío propio por crear este blog, por compartir con nosotros tu dolor, por presentarnos la enfermedad sin artificios, pero llena de esperanza.
Prometo escribirte, aunque algo "torpe" con las nuevas tecnologías, lo haré.
Cuídate mucho, quiérete mucho, mímate mucho. Tú "te necesitas" más que a nadie.
Recibe un abrazo cálido de una paisana de Gran Canaria. Mariola
Publicar un comentario