He ido al blog de Kurt, "TÚ DENUNCIA" con mi alma hecha jirones, mi corazón lleno de rabia e impotencia y mi interior a punto de estallar ante otra nueva injusticia más que tengo que aguantar y sufrir por parte de aquellos que poseen el poder, pero no la razón.
Al llegar y observar su blog, me pregunté: ¿qué estás haciendo aquí? ¿crees que tendrá el valor tu caso como para equipararlo al de las víctimas de un asesinato, a importantes y graves revoluciones, a enfrentamientos policiales o a políticos o personajes históricos de envergadura, como para importar tu denuncia a alguien como para publicarla en su blog, habiendo noticias mucho más relevantes y significativas, amén de muchos intereses más?
¡Estás tonta, mujer! Tu denuncia poco importa a la gente y menos a un blog de esa categoría, aunque su autor sea una gran persona, tiene otras prioridades que publicar y decidí marcharme y no poner en un compromiso a mi colega.
Entonces, pensé que para qué tenía mis blogs; ¿sólo para ayudar a los demás, consolarlos, darles aliento y esperanza, enseñarles cómo amarse a sí mismos y progresar en su vida, o cómo sentirse a gusto consigo mismo y pensar siempre en positivo,... y tantas formas más de ofrecerles lo que necesitan?...
Hoy además de todo lo anterior, quiero denunciar. Hoy ¡YO, DENUNCIO!
Y haciendo uso y derecho de mi blog, quiero expresar mi rabia, mi impotencia, mi desolación, mi furia contenida, mi dolor y el abuso continuado al que he sido sometida durante estos últimos años por parte de la Administración de este país.
Para los que no lo sabéis, soy una persona enferma. Padezco de Fibromialgia, de Síndrome de Fatiga Crónica, de Hipotiroidismo de Hashimoto, de Colon Irritable, de Endometriosis, de Liquen Simple Crónico, de Artrosis en las lumbares, cervicales, rodillas, codos, tobillos y manos, de Obesidad Mórbida de grado III; soy Hipertensa, Diabética, tengo Colesterol, Desgaste en una rodilla y algunos defectos más en algunas de mis vértebras que no me apetece recordar. Creo que es más que suficiente como para que os podáis hacer una idea de la piltrafa humana que está detrás de estas palabras.
Ahora os diré lo que mis enfermedades me han ocasionado, veréis llega hasta ser divertido y curioso.
Me han hecho engordar hasta llegar a parecerme a una especie de monstruo de unos de esos videos juegos de ciencia ficción. Ha ido descolocando toda mi figura, transformándola en algo feo, inservible, molesto y desagradable. Y lo bueno de ésto es que, al menos, ya sé que voy a seguir estando igual porque no puedo dejar la medicación que me produce esta gordura porque entonces, no sería capaz de soportar los dolores que las otras me producen. ¿Curioso, eh?
Ahora soy capaz de ver doble y borroso. A veces, puedes hasta jugar a ver como se vería cualquier objeto o animal con dos cabezas y el cuerpo nublado. También es sorprendente cuando escribo algún disparate, al equivocar unas letras con las otras y sorprenderte con una barbaridad ante ti. Las gafas, poco importa si las llevas o no... ¡pa'l caso ves igual!
Cuando tengo que asearme, mi esposo siempre me mete mano porque de no ser por él, estaría más sucia que el palo de un gallinero. Veréis, mis brazos no soportan estar hacia arriba y claro está ahí solemos tener todos la cabeza, por consiguiente no puedo lavármela solita. Los pies están tan hinchados que parece que llevo un par de "donuts" (de azúcar, claro que para eso soy diabética)en los tobillos adornándolos y las piernas están llenitas de erupciones que pican de una forma tan, tan desesperada y grima, que tengo que llevar mis uñas bien cortaditas para no hacerme más daño del que ya tienen y usar faldas largas para que los ojos de la gente no se me queden pegados a ellas, lo cual sería bastante molesto ¿verdad? Así que en mi aseo, me dejo meter mano y ¡¡benditas manos!!
Tengo tres piernas. Acabo de hablaros de dos de ellas, la tercera es esbelta, fuerte, con un acabado azul metalizado precioso y con una muñequera o también podría llamarse pulsera que me coloco en mi mano derecha y colabora en mi caminar y en mi andar, evitándome que me vaya al suelo de narices o sujetándome cuando todo le da por empezar a dar vueltas.
Soy capaz de estar tres noches con sus días sin cerrar los ojos y también puedo estar las 24 horas de otro día sin abrir los ojos. Es verdad, que también puedo estar días con una borrachera de sueño (¡¡eh!!... De s u e ñ o, ¡por los mal pensados!)que soy capaz de dormirme en la silla del ordenador, en la mesa comiendo con mi marido o en el baño haciendo mis necesidades. Es como si un hadita diminuta me tocara con su barita mágica y me dejara ko (es decir, fuera de juego)en el lugar o momento más insospechado.
No creo necesario decir más detalles de mi imprevisible y sorprendente vida, aún habiendo mucha más ¿a qué no, eh?
Bueno pues aquí viene mi DENUNCIA: para las autoridades de la SS estoy en condiciones para trabajar con niños y con niñas, cuidarlos, enseñarles, formarles y estar al cargo de 25 chavales a los que sin duda, conmigo no les faltaría amor, cariño, devoción y toda la energía que tengo. Pero, ¿y todo lo demás, podría yo dárselo? ¿Me creeís lo suficientemente apta físicamente para cuidar de esos pequeños?...
¿Os imagináis lo que supuso para mi, tener que afrontar la realidad que ahora vivo y abandonar lo más importante y gratificante que existía en mi vida? Creo que soy de las que dicen que nacieron para ser maestras. Jamás en toda mi vida he disfrutado tanto como cuando daba clases a mis niños. Verles sus caritas, como se sorprendían o como se enfadaban; cómo discutían entre ellos o cómo se ayudaban unos a los otros a confeccionar un mural o a relizar una de las obras de teatro que la señorita se le ocurriera; cómo eran capaces de venir contentos y alegres por la tarde, cuando no había nadie en el cole, para terminar alguna de las actividades que requería más tiempo; cómo parecía que "por arte de magia" las letras que estaban escritas en aquella ficha que la seño le había hecho y que tantas y tantas veces, había intentado "leer", de pronto, tenían sentido y le hablaban. ¡Cómo poder no querer volver a sentir esos instantes! ¡Cómo no añorarlos! ¿Cómo puedo AHORA servir para poderles dar todo lo que necesitan y se merecen? Sé que mi vida como docente ha acabado, lo sé y aún me cuesta asumirlo por lo mucho que disfrutaba con ello; pero, también soy totalmente consciente de mi realidad actual, cosa que la Administración no quiere ver, sino esperar a que me canse, me aburra de luchar por lo que me pertenece y abandonar todo y quedarme sin nada.
A partir de hoy, volveré a cargar mis cañones de esperanza y de ilusión, a llenar de energía positiva mis venas, a completar mi armamento legal y ¡volveré a la carrrgaaaaaaa! Seguiré luchando por lo que sé que es justo y me merezco; así que tendrán, un hueso muy duro que roer como para amedentrarla y hacerla rendir. ¡Jamás!
Si mis padecimientos y mis terribles dolores no han podido conmigo, menos lo harán esos burócratas.
Muchas gracias por estar ahí y atenderme. GRACIAS.
¡Hasta pronto, cómplice!
P.D.: ¡Aaaaaayyyyyy, qué placer da vaciarte de toda esa negatividad, llenarte nuevamente de pensamientos positivos y gratificantes y recomponerte! Por cierto, gracias Kurt porque aún no habiéndome ayudado porque yo no me atreví a pedirte ayuda, al menos te he hecho algo de publicidad, ¿eh? ¡Siempre viene bien! ¿No te parece? Un beso.


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4 comentarios:
Impresionante, Vesta... no tengo palabras, eres una mujer alucinante, llena de fuerza y muy valiente, no cambies jamás y gracias por regalarnos tanto... esta carta merece llegar lejos... Se te quiere. Besitos. Ali
Querida Vesta, tu caso debe llegar a las altas instancias y me encargaré de ello.
Como no tengo palabras para expresar mi dolor por tu situación, únicamente me queda reaccionar con el movimiento.
No te abandonaré.
Elena Navarro
En fin... que decirte VESTA?
Dicen que la justicia es ciega, pero hay que j... que te hagan estar delante de sus narices con todos los informes de tu situación,de tu salud, personal y laboral, estas con... personas que dicen que valoran? el qué?
Como hacerles entender de una vez por todas, que para muchos de nosotros, el trabajo también hace sentirnos útiles y vivos a pesar de lo que llegamos a sufrir y no podemos? como hacerles entender que no hemos elegido estar en esta situación?
Nos dan por donde quieren y sin razón porque ellos no están en esta situación y vamos a lo de siempre, es que siempre se tienen que dar cuenta cuando les ocurre a ellos o a alguien querido? y aunque no lo deseo para nadie,por desgracia este mundo funciona así, ojalá me equivocara y realizaran su trabajo tan solo la mitad del que seguro tu realizarías con sumo gusto el tuyo como bien has dicho.
Pelea, VESTA, pelea con uñas y dientes y con las fuerzas que aún tengas, por mi parte tienes la comprensión y el apoyo del que ha vivido similar situación con esta gentuza.
Un abrazo sincero, ánimo.
Jose
Desde que comencé este blog, vuestros comentarios han sido lo más gratificante y lo que más me ha producido satisfacción personal.
¡MUCHÍSIMAS GRACIAS, AMIGOS!
Es duro pasar por lo que pasamos a diario con nuestros padecimientos pero, también es duro tener que mantenerte firme y con decisión para no venirte abajo y abandonar cuando nos trata la Administración como número y no como personas.
En mi última visita, al Tribunal Médico, una joven galena me atendió. Apenas me miró a los ojos en todo el tiempo que estuve allí. Cuando terminé le dije que si podía preguntarle algo, a lo que añadió: ¡sí, por supuesto!
Yo le pregunté: ¿cree usted que tengo posibilidades que me den la invalidez?
A lo que ella me contestó: eso no es asunto mío, eso lo lleva el tribunal médico.
Entonces, le pregunté: bueno, ¿entonces esto no es el Tribunal Médico?
A lo que ella, cada vez, más apurada y sin dejar de escribir en el ordenador me contestó que ella formaba parte del tribunal y que ella mandaría su informe a ese "tribunal" y que ello dictaminarían mi invalidez o no.
Cuando me dijo todo esto (que ya sabía yo, por supuesto) me entró una rabia tremenda y una impotencia aún mayor que me hizo comenzar a llorar y le dije: ¿me está diciendo usted que unas personas que no me conocen de nada, que ni siquiera me han visto una solo vez, son los que van a determinar mi vida futura? Ella, sin levantar la vista del teclado me respondió afirmativamente, se levantó y me preguntó si necesitaba ayuda para levantarme (¡me estaba echando!ja, ja, ja)Yo le dije que era necesario y le di las gracias.
Cuando salía me dijo: ¡qué tenga un buen día!
Y yo que no podía más le contesté: me temo que eso va a ser imposible, pero seguro que usted si que lo tendrá. Buenos días.
Salí llorando no sé si de rabia e impotencia o de tristeza y desconsuelo.
Les dije a mi esposo y a mi hermana que estaban ansiosos esperándome: ¡Esta no me da la invalidez, lo tengo muy claro! Y así ha sido.
Ahora está en manos de mi abogado, alguien maravilloso y muy inteligente y enterao en esta materia, que sé que me ayudará y está haciendo todo lo posible por mi.
Infinitas gracias, amigos.
A ti, Ali por tu dulzura, por hacerme sentir arropada y protegida.
A ti, Elena que después de haberte tratado como lo hice, aún no sólo pareces perdonarme, sino comprender por qué lo hice y además, estás indignada y deseosa de luchar por mi.
Y a tí, José que has llenado mi corazón de energía, furor y de unas ganas de luchar tremendas. También por tu generosidad (en realidad, esto sería para los tres), tu cariño y tu complicidad hacia mi y hacia mi causa, que es en parte, la de todos.
¡Qué Dios os bendiga a los tres y a vuestras familias!
Cuidaros mucho y ¡sed felices!
¡Hasta pronto, cómplices!
Vesta, desde mi corazón.
P.D.: Volved cuando queráis. Mi casa es vuestra casa.
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