Cargando Blog ... Image Hosted by ImageShack.us
Image Hosted by ImageShack.us
¡Bienvenid@s a "Vesta en Salud"!

En este blog, encontraréis un lugar donde Vesta ha puesto todo su amor y sus cinco sentidos para tratar temas relacionados con: la Fibromialgia, el SFC, la Sensibilidad Química Múltiple y Enfermedades Reumáticas, entre otras patologías que repercuten directa o indirectante con vuestros padecimientos, además de inyectaros una buena dosis de Pensamientos Positivos, Afirmaciones, Autoayuda, Desarrollo Personal,...y todo aquello que se le vaya ocurriendo a nuestra cómplice, siempre en vuestro beneficio e interés.

Ahora, con vuestro permiso seguiré atento a lo que hace y escribe Vesta para no perderme nada de nada.
¡Hasta pronto, cómplices!
Image Hosted by ImageShack.us
"Conserva siempre avivada en tu interior la llama de la esperanza".
Vesta, desde mi corazón
Image Hosted by ImageShack.us

Ayúdanos a ayudar:

miércoles, 10 de septiembre de 2008

La obesidad: el cerebro y el sueño en los obesos


LA COMILONA NUESTRA DE CADA DÍA
Escrito por: Rafael Salin-Pascual el 08 Sep 2008 - URL Permanente

EL CEREBRO DE LOS OBESOS.

Si usted piensa que las personas con sobrepeso u obesos tienen el cerebro gordo, pues le diré que no, que lo tienen igual al de un flaco, si uno lo ve sin detenimiento, vamos como deprisa. Pero hay algo en ese órgano que no está funcionando bien y que no obstante que hay grandes reservas de energía en los almacenes del cuerpo (léase tejido adiposo o grasa), no hay forma de que el aporte de alimentos se detenga.
En una región del cerebro, llamada hipotálamo tenemos algo así como el “alimentostato”. Es decir un sistema que regula, por un lado el que nos dé hambre y por otro el que dejemos de comer, es decir la saciedad. Esta regulación es compleja, porque depende de factores como los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre, de la actividad de la persona, de la edad, de la hora del día, etc.
Hay unas sustancias que se producen en las células del tejido graso, que sirven de señal para indicar que tan grandes están los adiposito, lo cual indica que tanta grasa tiene la persona, esas sustancias se llaman leptinas. En animales de laboratorio que no producen esas sustancias por un defecto genético, al no tener leptinas, implica obesidad. En los seres humanos es muy raro que exista una deficiencia genética como en las ratas, sin embargo si hay algunos casos reportados.
¿Cómo están las leptinas en las personas con obesidad? Están muy altas, porque tienen mucho tejido adiposo, pero algo sucede en su cerebro y concretamente en su hipotálamo que no hace caso de esa señal. Parece que hay un estado refractario y el resultado es que uno de los “frenos” naturales a seguir ingiriendo alimentos, esta descompuesto.

Las grandes comilonas.

La comida ha sido una obsesión para los seres humanos, primero porque faltaba y ahora porque en algunos sectores sobra, está en exceso. Los griegos del “siglo de oro”, no estaban tan preocupados por la sexualidad como el hombre actual, su preocupación principal era la comida. Las cosechas, el cuidado de los animales domésticos que eran a fin de cuentas parte de la cadena alimenticia. Durante periodos largos de tiempo se padeció hambre en diferentes regiones del mundo. Algo parecido a lo que ocurre en la actualidad en países del África y América Latina. La migración irlandesa en los siglos IX y XX hacia Estado Unidos de América, por ejemplo, fue detonada por una hambruna en ese país, como resultado de malas cosechas de papa y otros vegetales.
El comer como ocurre hoy en día, en una familia de clase media, estaba destinado únicamente a las grandes ocasiones, es decir a los banquetes. Estos ocurrían solo en situaciones muy especiales, pasadas las cuales, la mayoría de las personas comían muy poco. No había sistemas de refrigeración, lo que se podía almacenar era muy limitado. La comida se salaba, hervía, se hacían conservas, y se curtía todo para poder conservarla por periodos más largos.
Las alacenas gigantes, los refrigeradores de capacidad amplia, los alimentos conservados de manera especial, y muchos otros factores, han hecho posible el que se puedan consumir banquetes todos los días, y varias veces al día. El ser humano contemporáneo ingiere alimento por muchas otras causas además de tener hambre.

¡No se porque estoy gordo doctor, si casi no como!

Estas es la expresión, que cualquier médico escucha cuando interroga a un paciente con obesidad, y quiere saber el por qué se dejó llegar a tales dimensiones. En un principio, pensé que era una especie de negación, o que había incluso un poco de cinismo. Pero al revisar a más pacientes y leer más al respecto, me fui dando cuenta, de que efectivamente, las personas obesas tienden a minimizar lo que se comen, por un defecto en la cognición (“darse cuenta de”).
A lo anterior se le conoce como distorsión cognitiva, ocurre no solo en el obeso, el insomne exagera en el número de horas que no duerme y el drogadicto minimiza las pastillas o las copas que ingiere. Si se le pide al obeso que llene una especie de diario con los alimentos que come; a las horas que los come; en el sitio en que lo hace y el sentimiento que tiene cuando está comiendo, el primero que se sorprende es el paciente. Se percata de los litros de refrescos que ingiere, de las veces que se sirve del mismo guisado, de las tortillas, tacos, tostadas y tamales (la famosa vitamina “T”), etc., etc.

¿Es la obesidad un tipo de adicción?

En un sentido estricto no lo es, pero sí comparte muchos aspectos con este tipo de enfermedades en donde el organismo depende de una sustancia extraña. Tomemos por ejemplo el almacenar la comida. Cajones llenos de chocolates, donas y caramelos. Debajo de la cama, en el buró de noche, en el closet, en el auto, en la oficina, todos los sitios en donde circula el obeso están llenos de alimentos. Otro ejemplo, de la relación entre adicción a las drogas y obesidad son los atracones, es decir, comer en un periodo relativamente corto de tiempo, grandes cantidades de comida Esto se presenta a menudo después de lapsos de ayuno o de dieta. La principal diferencia con la bulimia, en donde también hay atracones, es que en esta última hay una conducta compensadora: las pacientes vomitan, utilizan purgantes, o hacen ejercicios de manera compulsiva. Los atracones en el ayunante se parecen mucho a los episodios de dipsomanía de algunos alcohólicos, en donde una vez que se ponen en contacto con las bebidas alcohólicas no se pueden detener, hasta que se les acaba el dinero, o están con un problema de salud serio. La cocaína también se utiliza en este tipo de consumo, sin parar, hasta que se acabe.
Al igual que en el adicto a las sustancias, en el obeso hay una conducta de búsqueda de alimento, comida de un tipo en especial, aquella con muchas calorías, como son los carbohidratos (dulces, pasteles, nieves, refrescos), y grasas (todas las frituras de la llamada comida “chatarra”, chicharrones, fritangas). Este tipo de comida, tiene un efecto placentero, que refuerza la conducta, una y otra vez.

EL SUEÑO ES COMO UN ALIMENTO ¿Y LOS OBESOS?

Las zonas desconocidas de lo que somos como especie, se llenan del conocimiento cotidiano (sólo por decirle de alguna forma), con leyendas y mitos, que al detenerse a reflexionar y hacer investigación en forma, a veces resulta que la sabiduría popular es correcta. Pero en más de las tres cuartas partes de las veces, estamos equivocados.
Decir que las enfermedades neuropsiquiatritas son posesiones diabólicas; es equivalente a afirmar que los obesos llegan a esos tamaños, por falta de fuerza de voluntad. ¿Por qué esperamos a que una ser obeso de 150, 200 y hasta 500 Kg. (Un hombre joven de la ciudad de Monterrey en México), pueda detener un estilo de vida complejo, con sólo decirle que se puede morir? La explicación de lo anterior radica, en que “el conócete a ti mismo”, de los griegos y del psicoanálisis, esto es sólo un mito, aún conociendo quienes somos, con fortalezas o debilidades, en eso no está de manera críptica la naturaleza de la cura a las enfermedades.
El indicio sólido (Vg., científico) de la relación entre sueño y metabolismo cerebral, fue el detectar que una sustancia, la adenosina, producto de la degradación del ATP, o fuente central de energía celular, se acumulaba durante el estar despierto, y bajaba durante la noche ¿EN donde? En el cerebro y en el plasma. La sustancia trabaja en una serie de sitios del cerebro que están funcionando en el mantener la vigilia y el estado de atención, por ejemplo el tallo cerebral (ver la figura 1, la parte que dice VLPO, corresponde al sitio que comanda el que se apaguen los sitios de estar despierto, es un esquema de un cerebro no humano), la región posterior del hipotálamo, y el mismo hipotálamo lateral. Lo que se supone hace la famosa adenosina es “apagar el interruptor del estar despierto.” No lo hace de manera directa. Usa unos “dedos” que se mueven con una sustancia inhibidora, el ácido gama amino butírico o simplemente GABA para los amigos. Estos dedos de GABA, apagan las neuronas con un interruptor llamado receptor GABA-A, que curiosamente, tiene un sitio para una ayudadita, de las sustancias que son conocidas como píldoras para dormir (las benzodiacepinas). Pero una cosa es pagar la luz y otra iniciar el sueño. Esto va más complejo, pero diría un niño de tres años, de esos que no paran de decir ¿Por qué?




¿Por qué se tiene que dormir? Pues, no hay una respuesta unitaria (casi no la hay para nada ¿No?) Pero, el sueño de la primer parte de la noche, en donde las neuronas de la corteza están “apagadas”, es una condición para que estas carguen gasolina (Vg. Glucosa). No todas las células de la corteza se apagan (esto solo ocurre hasta que se apagan para siempre). Ahora resulta que dormimos en parches, como los delfines y ballenas. Ellos tienen que dormir en cuartos de cerebro, para poder continuar nadando. Los seres humanos, no podemos apagar toda la corteza, y entonces dormimos por módulos. Esto es tiene como consecuencias el que el monólogo que llamamos mente (parte de lo que esto es por lo menos), sigue, pero en forma monótona y se dice obsesiva. Ahí es en donde recordamos eventos del día previo, llaves olvidadas en casa de…
EL sueño de movimientos oculares rápidos o sueño MOR, es entonces, en este contexto, como los avisos del teatro, llamadas a calibrar la corteza cerebral, para comprobar si ya estamos listos. Estar listo es sostener la continuidad de la activación de la corteza por un tiempo, el sueño MOR de las dos de la mañana dura 10 minutos, por ejemplo, el de las 7 AM, 20 a 40 minutos.
El dormir 8 horas, en promedio es un privilegio de los seres humanos- Ningún animal en la naturaleza lo hace de corrido, ningún homínido lo podría hacer, y no terminar devorado. EL tener una o varias puertas, alarmas, cerraduras, vigilantes, etcétera, nos da ese lujo. El cerebro se ha adaptado, y para esto, todo el cuerpo colabora. Pregunta el niño de tres años ¿Por qué?
Porque 8 o 10 hrs. son muchas sin comer. Entonces ocurre el milagro de la adaptabilidad humana. En un estudio de curiosos, como el niño (Publicado en al Journal of Applied Physiology, 2005) (ver la figura 2, las flechas indican lo que ocurre con la glucosa). Se mantuvo a personas sanas y adultas en cama por 56 horas. Se les administró una dosis constante de glucosa por la vena y se estuvo midiendo la glucosa en plasma y los niveles de la hormona insulina, que funciona como la llave maestra que en las células del cuerpo permite el ingreso de glucosa (con excepción del cerebro y corazón, dos sitios en donde se quema el 80 % de glucosa). El resultado, es que por la noche casi no usamos glucosa (esta sube por que el cerebro quema menos, pero luego baja porque se está almacenando y por los periodos de sueño MOR, que queman azúcar a lo bestia). ¿Y la insulina? Hay una resistencia a su acción transitoria y fisiológica. Al elevarse la glucosa en plasma en la primera parte de la noche, se está poniendo a disposición del cuerpo para que los sitios en donde se utiliza, almacenen y recarguen sus depósitos.





¿Qué sucede si no duermo? La resistencia o intolerancia a la insulina, se prolonga, el sujeto que no duerme come de más y sube de peso. Estos estudios epidemiológicos esto parece ser cierto en niños de menos con menos de 12 horas de sueño (lactantes y pre-escolares). Pero no hay evidencias concluyentes en los adultos. Aún más, no hay datos de que poner a dormir a la gente por periodos prolongados los baje de peso. Tampoco de que los insomnes sean gordos (mas bien son delgados), o que los narcolépticos sean delgados (mas bien tienen sobre peso).
Sin embargo, estos estudios, en niños, nos ponen en alerta, porque es en esa etapa en donde se gestan las obesidades mórbidas más severas. LA relación entre obesidad, sueño insuficiente y diabetes tipo 2, es una zona caliente de investigación, sobre todo en los niños y jóvenes, en donde la frecuencia de esta enfermedad sube. La obesidad es un problema de falta de control de la voluntad extrema, el obeso tiene hambre a pesar de que tiene los almacenes de comida saturados. Esto parece radicar en el hecho de que no se percibe del tamaño que los demás lo ven y a que siguen teniendo facilitado una serie de circuitos que inducen a comer e inhibidos o poco reactivos los cetros de la saciedad. Finalmente, la obesidad es un problema cerebral, es una enfermedad y no simplemente la falta fuerza de voluntad. La forma más extrema de obesidad se ve cuando el paciente tiene un factor agregado, se llama negligencia, y esta la ejercemos los demás hacia esas personas. No es porque sean poco visibles, es porque asumimos que ellos pueden hacer, lo que la mayoría no podemos controlar, la fuerza de voluntad que a lo mejor no existe como lo imaginamos.

Comiendo hasta morir

En “La Gran Comilona” (La Grande Bouffe 1973). Del director Marco Ferreri, unos personajes deciden morirse en los excesos así: Marcello Mastroianni (Marcello), Ugo Tognazzi (Ugo Baldazzi), Michel Piccoli (Michel), Philippe Noiret (Philippe), van muriendo rodeados de comida y mujeres. La ingesta de manjares es constante y sin parar. En el caso de los pacientes obesos, ocurre algo similar, aunque más lento, pero inexorable. La obesidad es una enfermedad crónica y como todas ellas controlable, pero no curable. Este solo calificativo, hace que se ponga a estas personas en otro nivel. No es una falla de carácter, no es una debilidad de los impulsos, no es un vicio, es como sabemos hoy en día una enfermedad costosa, en términos económicos y en la calidad de vida para los enfermos y sus familiares.
El tratamiento de la obesidad como el de todas las enfermedades crónicas es a diferentes niveles. Por un lado está el cambio de hábitos dietéticos, el aumento de la actividad diaria, la reducción del apetito con medicamentos, el que asistan a terapia de grupo o grupos de auto ayuda (Comedores Compulsivos), se llega a extremos como el de hacer cirugía, en donde se reduce el tamaño del estómago, y se conecta a una asa intestinal (cirugía bariátrica). Ninguno de los procedimientos es milagroso, tampoco van sin esfuerzo y lucha por parte del paciente. Con todo lo anterior, el paciente obeso, sigue teniendo hambre. En EUA, se ha empezado a hacer un tipo de intervención quirúrgica, en donde se colocan una especie de marcapaso que se conecta al hipotálamo del paciente obeso para modular su hambre, no se puede interrumpir ese circuito, porque es vital, llevaría al extremo, a la anorexia y todos los extremos son malos, aún es prematuro para saber si este procedimiento funciona.
Podríamos pensar que esta epidemia de obesidad, es sólo de los países industrializados, altamente desarrollados, pero no es así. En el hospital en donde trabajo, vemos todos los días a estos enfermos, caminar lentamente, con dificultad, deteniéndose de los muros, ahogándose de fatiga, con las rodillas y piernas hinchadas, buscando una solución a su enfermedad que barca todo su cuerpo, pero que es en su cerebro averiado en donde se encontrará en un futuro la solución. Eso espero, junto con ellos, eso deseo. Un detalle más, los gordos, los gorditos, son seres que paradójicamente tienen un buen sentido del humor, quizás un poco al lado del humor negro, con el cual se enfrentan a la dureza de su condición. La imagen del gordo bonachón y sonriente, es real, tal vez se rían de la contradicción de sus existencias. Ellos viven para comer y al hacerlo uno y otra vez, se acorta su existencia.

REFERENCIAS
1. Owens TM. Morbid obesity: the disease and comorbidities.
Crit Care Nurs Q. 2003;26(2):162-5.

*FUENTE: PSYQUIATRICON CONTRA DIVÁN EL TERRIBLE

¡Hasta pronto, cómplice!

0 comentarios:

Revista "La Toga": nº 172 /enero/febrero 2009

Image Hosted by ImageShack.us
"Los medios de prueba del Síndrome de Fatiga Crónica en el Derecho Español"
Autor: Juan Palma Gutiérrez

Catálogo de Prestaciones Sanitarias: Fibromialgia 2008

"Vivir con Sensibilidad Química Múltiple"

El Dolor en los relatos de la mujer: Fibromialgia

Sídrome de Fatiga Crónica

Estudios médicos realizados sobre Fibromialgia en el mundo:

Image Hosted by ImageShack.us
 
¿Subimos?
Plantilla creada por laeulalia basada en la minima de blogger.