¡Hola a tod@s!
Creo que es necesario que conozcáis quién soy y el porqué de este blog dedicado a la Fibromialgia, al SFC y a ..., entre otras enfermedades reumáticas u otras, relacionadas de una u otra forma, con los anteriores padecimientos.
Me llamo Marta soy fibromiálgica, padezco de SFC, hipotiroidismo de Hashimoto, colon irritable, diabetes, dislipenia, hipertensión, neuropatía periférica, liquen simple crónico, depresión crónica, artrosis en zona lumbar, rodillas, codos y cervical, discopatía a nivel de segmentos C5-C6 cervical y L4-L5 y L5-S1 lumbar y en las rodillas refuerzo sucondral y pinzamiento de compartimientos mediales,...y no sigo porque resultaría bastante aburrido y además porque mi cuerpo es tan imprevisible que puede aparecer cualquier otra patología en cualquier momento.
Creo que es necesario que conozcáis quién soy y el porqué de este blog dedicado a la Fibromialgia, al SFC y a ..., entre otras enfermedades reumáticas u otras, relacionadas de una u otra forma, con los anteriores padecimientos.
Me llamo Marta soy fibromiálgica, padezco de SFC, hipotiroidismo de Hashimoto, colon irritable, diabetes, dislipenia, hipertensión, neuropatía periférica, liquen simple crónico, depresión crónica, artrosis en zona lumbar, rodillas, codos y cervical, discopatía a nivel de segmentos C5-C6 cervical y L4-L5 y L5-S1 lumbar y en las rodillas refuerzo sucondral y pinzamiento de compartimientos mediales,...y no sigo porque resultaría bastante aburrido y además porque mi cuerpo es tan imprevisible que puede aparecer cualquier otra patología en cualquier momento.
En este año, hará siete que fui diagnosticada de Fibromialgia o Síndrome de Fibromialgia.
Durante mucho tiempo, me dediqué (como much@s de vosotr@s) a recorrer las diversas consultas de diferentes especialistas, a realizarme análisis, radiografías y otras pruebas que consiguieran determinar mi padecimiento, sus causas y su posible tratamiento.
Fue a raíz de una operación del Síndrome del Túnel Carpiano, en ambas manos, cuando el traumatólogo que me estaba tratando, me sugirió la idea de visitar a un reumatólogo al haber percibido en mí, una sintomatología que él asociaba a la Fibromialgia. Fue la primera vez, que un facultativo observaba, que toda esa serie de síntomas variados que llevaba años padeciendo y que aparentemente, carecían de un nexo en común, pudiera llegar a tener un posible diagnóstico.
En un principio, sentí una sensación de alivio y bienestar: ¡por fin, alguien me decía algo probable y no indefinido como hasta entonces! Pero, pronto el miedo y la incertidumbre se instauraron en mi corazón. No sabía qué era eso de la Fibromialgia. Nunca antes, había oído ese vocablo y por consiguiente, desconocía totalmente esa patología.
Las dudas inundaron mi mente:
- ¿Me iba a curar?
- ¿Qué tratamiento me recetarían o era una cuestión operable?
- ¿Duraría poco tiempo, mucho o tal vez, toda mi vida?
- ¿Tendría que pasar de nuevo por muchas pruebas?
- ¿Dejaría de sentir especialmente, tanto dolor?
- ¿Volvería a sentirme bien, por fin?,...
Todas estas preguntas encontraron respuesta en la consulta del reumatólogo.
No tenía cura. Se trataba de una enfermedad de carácter crónico. No precisaba pasar por ninguna prueba porque no existía ninguna que pudiera diagnosticarla de forma diferenciadora y determinante. El dolor y los demás síntomas permanecerían e irían agudizándose con el tiempo, además de aparecer muchos otros más que aún no se me habían manifesado. No volvería a sentirme totalmente bien jamás, en lo que me restaba de vida. Únicamente, me cabía esperar un equilibrio y permanencia en el estado en el que me encontraba, una eficacia en el tratamiento y una esperanza en una curación futura.
A partir de entonces, mi vida cambió completa, radical y paulatinamente.
En primer lugar, llegó la incomprensión, la intolerancia y la insolidaridad de los que me rodeaban: compañer@s de trabajo, amig@s, algun@s miembros de mi familia, vecin@s, conocid@s e incluso de mí misma.
A esto, le siguió. un mayor sufrimiento físico y emocional; una sucesión de períodos de asimilación, de ajuste y de acomodación a mi estrenada circunstancia; aumento de mis problemas físicos y de enfermedades asociadas a la Fibromialgia y consecuentemente, laborales y sociales; intervenciones quirúrjicas varias; estados depresivos importantes, diferentes tratamientos y terapias alternativas, etc, etc, etc.
Mi vida cambió por completo. Ahora iba a depender siempre de mi estado físico, para poder llevar a cabo y a buen término, cualquier proyecto tanto personal como laboral, que me propusiera o deseara.
Mi yo pasó a segundo plano y en primer lugar se situó la enfermedad. Me tenía acorralada, torturada, llegando a aniquilarme casi, por completo. Pero, llegó finalmente, la aceptación, el Gran Paso ansiado, buscado y trabajado.
Hoy en día, mi situación física ha ido empeorando en estos últimos dos años, de forma considerable y a pasos agigantados. A la Fibromialgia se le han añadido otros males físicos que a su vez, han ocasionado recaídas emocionales significativas y que por supuesto, han ocasionado finalmente, repercusiones sociales y laborales.
Actualmente, lucho fervientemente, concienzudamente y con toda la fuerza, el amor y el coraje que poseo en mi interior y en el que me declaran tod@s aquell@s que me quieren y me necesitan, persistiendo a favor de mi equilibrio físico y emocional, es decir, en busca de la armonía de mi alma.
Ahora me rodeo de esperanza, de ilusión, de pensamientos positivos, de mucha gente que me quiere y de todo aquella enseñanza que la vida y el sufrimiento van haciendo enriquecer a mi interior, a mi alma.
Creo que ya os habéis hecho una idea más que suficiente de quién soy y de la importancia que para mi tiene este blog.
A medida que vaya pasando el tiempo, iréis conociéndome un poquito más y sentiréis como puedo convertirme en vuestr@ cómplice y vosotr@s en el mío.



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